MEMORIA DE ACTIVIDAD REALIZADA

PROGRAMA DE SOLIDARIDAD ALIMENTARIA

Programa de Solidaridad Alimentaria durante la COVID-19

Entidad responsable: Fundación Indian Culture Centre Denominación anterior: Fundación Indali Periodo de ejecución: Marzo de 2020 – Diciembre de 2022 Ámbito territorial: Ciudad de Barcelona Personas beneficiarias: Cerca de 45.000 personas Equipo de voluntariado: Más de 25 personas voluntarias

1. Presentación del programa

El Food Solidarity Programme – Programa de Solidaridad Alimentaria fue una iniciativa de emergencia social desarrollada por la actual Fundación Indian Culture Centre, anteriormente denominada Fundación Indali, para atender las necesidades alimentarias surgidas durante la crisis sanitaria, económica y social provocada por la COVID-19. El programa se inició en marzo de 2020, coincidiendo con la declaración del estado de alarma y las primeras restricciones de movilidad y actividad económica en España. La paralización de numerosos sectores laborales provocó que muchas personas perdieran repentinamente sus empleos y sus fuentes habituales de ingresos. Esta situación afectó especialmente a familias migrantes, personas trabajadoras del hogar y de los cuidados, trabajadores de la hostelería, pequeños comercios, vendedores ambulantes, personas empleadas en la economía informal y familias en situación administrativa irregular. Muchas de estas personas no pudieron acceder a prestaciones por desempleo, ayudas económicas, expedientes de regulación temporal de empleo ni otras medidas públicas de protección social. En numerosos casos, las familias dejaron de disponer de recursos suficientes para hacer frente al alquiler, los suministros y la compra de alimentos. Ante esta situación de emergencia, la Fundación puso en marcha una respuesta inmediata dirigida a garantizar el acceso a alimentos básicos y productos de primera necesidad. El programa se desarrolló inicialmente mediante entregas semanales y, posteriormente, mediante distribuciones quincenales, adaptando su funcionamiento a la evolución de la pandemia, al volumen de familias atendidas y a la disponibilidad de alimentos. El proyecto original ya contemplaba la coordinación con los Servicios Sociales de Barcelona y con el Banco de los Alimentos para atender a familias en situación de vulnerabilidad. Durante el periodo comprendido entre marzo de 2020 y diciembre de 2022, el programa atendió a cerca de 45.000 personas en la ciudad de Barcelona, convirtiéndose en una de las principales actuaciones sociales y humanitarias desarrolladas por la Fundación.

2. Contexto y necesidades detectadas

La pandemia puso de manifiesto y agravó situaciones de precariedad que ya existían antes de la crisis sanitaria. Numerosas familias vivían de trabajos temporales, empleos sin contrato, jornadas parciales, servicios domésticos, cuidados de personas mayores, actividades comerciales o trabajos en la restauración. Con el cierre de establecimientos y las limitaciones impuestas durante el confinamiento, muchas personas perdieron sus empleos de un día para otro. Para una parte importante de las familias atendidas, los ingresos derivados de estos trabajos constituían la única fuente económica del hogar. La situación fue especialmente grave para las personas que se encontraban en situación administrativa irregular, ya que, además de perder sus ingresos, no podían acreditar los periodos mínimos de cotización necesarios para acceder a determinadas prestaciones. El documento de referencia del proyecto identificaba precisamente a las personas migrantes y a quienes no podían acceder a las ayudas públicas como uno de los colectivos más desprotegidos durante la pandemia. La Fundación detectó, entre otras, las siguientes situaciones:

  • Familias sin recursos suficientes para comprar alimentos.
  • Personas que habían perdido su empleo y no tenían derecho a prestación.
  • Mujeres trabajadoras del hogar y de los cuidados que quedaron sin ingresos.
  • Familias con menores que necesitaban productos infantiles.
  • Personas mayores o con problemas de salud que no podían desplazarse.
  • Personas migrantes sin una red familiar o comunitaria consolidada.
  • Familias que necesitaban orientación para solicitar ayudas o realizar trámites administrativos.
  • Hogares que debían escoger entre pagar el alquiler, los suministros o la alimentación.

El programa respondió a estas necesidades mediante la entrega regular de alimentos, productos de higiene, alimentos infantiles y otros bienes esenciales. La actuación se fundamentó en el reconocimiento de la alimentación como un derecho básico y universal. La intervención buscó reducir el impacto de la pobreza, prevenir situaciones de exclusión social y garantizar unas condiciones mínimas de dignidad durante uno de los periodos más difíciles vividos por la sociedad contemporánea.

3. Objetivos del programa

Objetivo general

Garantizar el acceso a alimentos básicos y productos de primera necesidad a familias y personas en situación de vulnerabilidad social y económica afectadas por la crisis de la COVID-19 en la ciudad de Barcelona.

Objetivos específicos

  • Atender de manera inmediata a familias que habían perdido total o parcialmente sus ingresos como consecuencia de la pandemia.
  • Distribuir periódicamente lotes de alimentos básicos adaptados, en la medida de lo posible, a la composición y necesidades de cada unidad familiar.
  • Coordinar la atención con los Servicios Sociales de Barcelona, el Banco de los Alimentos y otras entidades sociales.
  • Ofrecer apoyo a personas migrantes que no podían acceder a determinadas prestaciones o recursos públicos.
  • Dar una atención especial a mujeres trabajadoras del hogar y de los cuidados, familias monoparentales, personas mayores y familias con menores.
  • Facilitar productos infantiles, alimentos frescos, productos secos, artículos de higiene y material de protección sanitaria.
  • Crear una red solidaria formada por voluntariado, entidades sociales, comercios, restaurantes, asociaciones y donantes particulares.
  • Acompañar a las familias mediante información, orientación y derivación a otros servicios sociales o administrativos.
  • Promover la igualdad, la no discriminación y el derecho universal a la alimentación.
  • Contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el fin de la pobreza, el hambre cero, la igualdad de género y la reducción de las desigualdades, principios que ya estaban incorporados en el planteamiento original del programa.

4. Personas beneficiarias

El programa atendió a cerca de 45.000 personas entre marzo de 2020 y diciembre de 2022. La atención estuvo dirigida principalmente a:

  • Familias migrantes procedentes de India, Pakistán, Bangladesh y Nepal.
  • Personas procedentes de Filipinas, Marruecos y otros países.
  • Familias autóctonas afectadas por la crisis económica.
  • Personas en situación administrativa irregular.
  • Mujeres trabajadoras del hogar y de los cuidados.
  • Familias monoparentales.
  • Personas desempleadas.
  • Trabajadores de la hostelería y del pequeño comercio.
  • Personas mayores.
  • Familias con menores.
  • Personas sin acceso a otras ayudas públicas o privadas.

Aunque una parte importante de las personas beneficiarias pertenecía a comunidades del sur de Asia, la ayuda se prestó sin discriminación por razón de nacionalidad, origen, religión, género, situación administrativa, orientación sexual o cualquier otra circunstancia personal o social. La Fundación atendió a todas las personas derivadas por los servicios sociales, por entidades colaboradoras o que acudieron directamente solicitando apoyo y pudieron acreditar una situación de necesidad. La actuación se desarrolló principalmente en los barrios de Sant Antoni, el Raval, Poble-sec, el Gòtic, Sants, Hostafrancs y diferentes zonas del Eixample, aunque se atendió a familias procedentes de toda la ciudad de Barcelona.

5. Actividades realizadas

5.1. Recepción y recogida de alimentos

La Fundación recibió alimentos procedentes de diferentes fuentes:

  • Banco de los Alimentos de Barcelona.
  • Entidades sociales colaboradoras.
  • Fundaciones.
  • Asociaciones comunitarias.
  • Templos sijs.
  • Comercios y restaurantes.
  • Empresas del sector alimentario.
  • Familias y particulares.
  • Campañas solidarias organizadas por la comunidad.

Los alimentos se recogían en diferentes días de la semana, dependiendo de la entidad donante y del tipo de producto. Se recibieron productos secos, conservas, arroz, pasta, legumbres, aceite, leche, harina, azúcar, cereales, productos infantiles, fruta, verdura y otros alimentos de primera necesidad. En determinados momentos también se recibieron productos de higiene personal, pañales, material infantil y equipos de protección sanitaria.

5.2. Gestión del almacén

Una vez recibidos, los productos eran trasladados al espacio de almacenamiento de la entidad. El equipo de voluntariado realizaba las siguientes tareas:

  • Descarga de alimentos.
  • Revisión del estado de los productos.
  • Comprobación de las fechas de consumo.
  • Clasificación por categorías.
  • Organización del almacén.
  • Separación de alimentos secos y frescos.
  • Control aproximado de las existencias.
  • Preparación de los lotes.
  • Limpieza y desinfección del espacio.

La organización del almacén fue fundamental para asegurar que los alimentos fueran entregados en buenas condiciones y para evitar el desperdicio alimentario.

5.3. Preparación de lotes alimentarios

Los alimentos se organizaban en lotes destinados a las familias beneficiarias. En la medida de las posibilidades, se tenía en cuenta:

  • Número de miembros de la unidad familiar.
  • Presencia de menores.
  • Personas mayores.
  • Necesidades alimentarias específicas.
  • Disponibilidad de productos.
  • Periodicidad de la entrega.

Los lotes podían contener arroz, pasta, legumbres, harina, leche, aceite, conservas, cereales, fruta, verdura y productos infantiles. Durante los primeros meses del programa se realizaron entregas semanales. Posteriormente, las entregas pasaron a efectuarse con una frecuencia principalmente quincenal. Esta periodicidad aparece recogida también en la documentación del proyecto.

5.4. Distribución de alimentos

La distribución se organizó mediante horarios y turnos para evitar aglomeraciones y garantizar el cumplimiento de las medidas de seguridad sanitaria. Las personas beneficiarias eran informadas previamente del día y la franja horaria de recogida. El voluntariado se encargaba de:

  • Preparar el espacio de entrega.
  • Comprobar los listados.
  • Organizar las colas.
  • Entregar los lotes.
  • Atender incidencias.
  • Informar sobre futuras entregas.
  • Detectar nuevas necesidades.
  • Derivar a otros servicios cuando era necesario.

La documentación de referencia señala que la distribución se realizaba desde el local de la entidad en Barcelona, contando con 25 personas voluntarias responsables de la recogida, la gestión del almacén, la preparación de lotes y la entrega final.

5.5. Entrega de material sanitario

Durante los periodos de mayor riesgo de contagio se distribuyeron mascarillas, guantes, gel hidroalcohólico y otros equipos de protección individual. Esta actuación se dirigió especialmente a mujeres trabajadoras del hogar y cuidadoras de personas mayores o dependientes, muchas de las cuales continuaron trabajando durante la pandemia sin disponer inicialmente de medidas de protección adecuadas.

5.6. Información y orientación social

El programa no se limitó exclusivamente a la entrega de alimentos. Las familias también recibieron orientación relacionada con:

  • Ayudas económicas.
  • Servicios sociales.
  • Solicitudes de citas previas.
  • ERTE y situaciones laborales.
  • Renovación de documentación.
  • Recursos municipales.
  • Servicios sanitarios.
  • Prestaciones disponibles.
  • Derivaciones a otras entidades.

Se realizaron atenciones telefónicas, telemáticas y presenciales, adaptadas a las restricciones existentes en cada momento. La Fundación también organizó talleres y espacios de asesoramiento para facilitar el acceso de las familias a los recursos públicos y reforzar su autonomía.

6. Metodología de intervención

El programa se desarrolló mediante una metodología comunitaria, cercana y coordinada con los recursos del territorio.

Detección y derivación

Las familias accedían al programa por diferentes vías:

  • Derivación de Servicios Sociales.
  • Derivación de entidades sociales.
  • Derivación de asociaciones comunitarias.
  • Derivación de templos y centros religiosos.
  • Solicitud directa de la persona o familia.

En cada caso se realizaba una valoración básica de la situación familiar, económica y social.

Atención individualizada

Aunque la distribución se realizaba de forma colectiva, la Fundación procuraba ofrecer una atención individualizada a cada familia. Se prestaba especial atención a la composición del hogar, a la presencia de menores, a las situaciones de desempleo, enfermedad, aislamiento o falta de documentación y a la existencia de otros factores de vulnerabilidad.

Trabajo en red

La intervención se desarrolló mediante la colaboración con servicios sociales, entidades, fundaciones, asociaciones y redes comunitarias. El documento del proyecto recoge la coordinación con los centros de Servicios Sociales del Raval Nord, Raval Sud, Sant Antoni, Poble-sec y Gòtic, además de diferentes fundaciones, asociaciones y templos sijs.

Participación del voluntariado

El voluntariado fue el elemento esencial para garantizar la continuidad del programa. Las personas voluntarias participaron en todas las fases:

  • Recogida.
  • Transporte.
  • Almacenamiento.
  • Clasificación.
  • Preparación de lotes.
  • Limpieza.
  • Control de acceso.
  • Distribución.
  • Atención a las familias.
  • Traducción y mediación intercultural.

La diversidad lingüística y cultural del voluntariado permitió atender a las personas beneficiarias en diferentes idiomas y generar un espacio de confianza.

7. Equipo de voluntariado

Más de 25 personas voluntarias participaron regularmente en el desarrollo del programa. El equipo estuvo integrado por personas de diferentes edades, nacionalidades y trayectorias profesionales, unidas por el compromiso de apoyar a las familias afectadas por la pandemia. La Fundación no dispuso inicialmente de una estructura profesional suficiente para responder a una emergencia de esta magnitud. Por ello, la participación del voluntariado fue determinante. La documentación del programa indicaba que la actividad era coordinada por el Patronato de la Fundación y ejecutada con el apoyo de 25 personas voluntarias encargadas de recoger las donaciones, organizar el almacén y distribuir los alimentos. Durante los momentos de mayor intensidad, el voluntariado dedicó numerosas horas semanales a las tareas logísticas y de atención. La labor realizada fue especialmente significativa porque tuvo lugar en un contexto de riesgo sanitario, restricciones de movilidad e incertidumbre social.

8. Medidas de seguridad durante la COVID-19

La actividad se adaptó a las normas sanitarias vigentes en cada fase de la pandemia. Entre las medidas aplicadas se encontraron:

  • Uso de mascarillas.
  • Uso de guantes en la manipulación de productos.
  • Disponibilidad de gel hidroalcohólico.
  • Limpieza y desinfección de superficies.
  • Organización de turnos.
  • Control de aforo.
  • Mantenimiento de distancias de seguridad.
  • Entregas escalonadas.
  • Reducción del contacto físico.
  • Información preventiva a las familias.
  • Atención telemática cuando era posible.

El voluntariado recibió instrucciones para aplicar estas medidas y transmitirlas a las personas beneficiarias.

9. Entidades y redes colaboradoras

El éxito del Food Solidarity Programme fue posible gracias al trabajo conjunto de numerosas instituciones, entidades sociales y personas solidarias. Entre las colaboraciones mantenidas durante el desarrollo del programa destacaron:

  • Banco de los Alimentos de Barcelona.
  • Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona.
  • Diputación de Barcelona.
  • Fundación Roure.
  • Fundación Áurea.
  • Fundación Integra.
  • Fundación Ágape.
  • ONG De Veí a Veí.
  • Indian Culture Centre.
  • Indian Association Barcelona.
  • Asociación Punjabi Virsa.
  • Templos sijs de Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat.
  • Comercios y restaurantes.
  • Empresas donantes.
  • Familias de la comunidad india.
  • Vecinos y vecinas de Barcelona.
  • Donantes particulares.

La colaboración permitió ampliar la cantidad y variedad de productos disponibles, identificar familias necesitadas y ofrecer una atención más coordinada.

10. Resultados alcanzados

Los principales resultados obtenidos fueron los siguientes:

  • Cerca de 45.000 personas beneficiarias: Entre marzo de 2020 y diciembre de 2022, el programa proporcionó ayuda alimentaria directa a cerca de 45.000 personas.
  • Más de 25 personas voluntarias: El programa contó con un equipo estable de más de 25 personas voluntarias, además de colaboraciones puntuales.
  • Continuidad durante casi tres años: La ayuda se mantuvo desde el comienzo de la pandemia hasta finales de 2022, adaptándose a la evolución de la emergencia y a las necesidades de las familias.
  • Distribución periódica de alimentos: Se realizaron repartos semanales durante las primeras fases de la emergencia y repartos quincenales en etapas posteriores.
  • Atención a colectivos excluidos de otras ayudas: El programa permitió atender a personas que, por su situación administrativa, laboral o económica, no podían acceder a prestaciones públicas.
  • Reducción de situaciones de inseguridad alimentaria: Las entregas contribuyeron a cubrir una parte esencial de las necesidades alimentarias de miles de hogares.
  • Fortalecimiento de la red comunitaria: El proyecto generó una red estable de colaboración entre servicios públicos, entidades, asociaciones, templos, empresas, voluntariado y ciudadanía.
  • Prevención del aislamiento social: La atención regular permitió mantener el contacto con familias que se encontraban aisladas, detectar nuevas necesidades y facilitar información sobre otros recursos.

11. Impacto social

El Food Solidarity Programme tuvo un impacto que fue más allá del número de lotes distribuidos. Para muchas familias, el programa representó la posibilidad de disponer de alimentos durante semanas o meses en los que no contaban con ingresos. La ayuda también redujo la presión económica sobre los hogares, permitiendo que los pocos recursos disponibles pudieran destinarse al pago del alquiler, la electricidad, el agua, el transporte o los medicamentos. El contacto periódico con la Fundación creó un espacio de apoyo y confianza. Las familias podían explicar sus dificultades, recibir orientación y ser derivadas a otros recursos. El programa fortaleció igualmente la participación comunitaria. Personas de diferentes orígenes colaboraron en una respuesta colectiva basada en la solidaridad, la convivencia y el apoyo mutuo. La actuación permitió visibilizar las dificultades de miles de personas migrantes y trabajadores precarios que quedaron fuera de los sistemas habituals de protección social.

12. Dificultades encontradas

El desarrollo del programa también presentó importantes dificultades:

  • Incremento constante de solicitudes.
  • Limitaciones de espacio para almacenar los productos.
  • Falta de vehículos propios para realizar recogidas.
  • Necesidad de mantener las entregas durante periodos de restricciones.
  • Riesgo sanitario para el voluntariado.
  • Escasez puntual de determinados productos.
  • Dificultad para atender todas las solicitudes recibidas.
  • Necesidad de coordinar horarios, turnos y desplazamientos.
  • Barreras lingüísticas y administrativas.
  • Ausencia de ingresos de muchas familias durante largos periodos.

Estas dificultades fueron afrontadas mediante la reorganización de los turnos, el trabajo voluntario, la coordinación con otras entidades y la búsqueda constante de nuevas donaciones.

13. Valoración final

El Food Solidarity Programme constituyó una de las respuestas sociales más relevantes desarrolladas por la Fundación Indian Culture Centre durante la pandemia de la COVID-19. La intervención permitió atender a cerca de 45.000 personas entre 2020 y 2022 y ofrecer una respuesta directa a una necesidad básica y urgente: la alimentación. El programa demostró la capacidad de la Fundación para movilizar voluntariado, coordinarse con administraciones y entidades sociales, gestionar grandes volúmenes de alimentos y atender a una población diversa. También puso de manifiesto la importancia de las organizaciones comunitarias como espacios de proximidad, confianza y detección temprana de necesidades. La experiencia adquirida fortaleció la estructura social de la Fundación y consolidó su compromiso con la lucha contra la pobreza, la inclusión social, la igualdad de oportunidades y la defensa de la dignidad de las personas.

14. Agradecimientos

La Fundación Indian Culture Centre expresa su profundo agradecimiento:

  • A las más de 25 personas voluntarias que participaron en el programa.
  • A las entidades sociales y administraciones colaboradoras.
  • Al Banco de los Alimentos.
  • A las empresas, comercios y restaurantes donantes.
  • A los templos y asociaciones comunitarias.
  • A las familias y particulares que realizaron aportaciones.
  • A las personas beneficiarias por la confianza depositada en la Fundación.

Sin esta colaboración colectiva no habría sido posible mantener una respuesta solidaria de esta magnitud durante casi tres años. Cuando la ciudad se detuvo, la solidaridad continuó. El Food Solidarity Programme representa el compromiso de la Fundación Indian Culture Centre con el derecho universal a la alimentación y con una sociedad más justa, inclusiva y solidaria.